Sobre la fusión de grados en Andalucía

Adrían García

Hace unos días, el consejero andaluz de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad, Rogelio Velasco, hacía unas declaraciones en la Universidad de Córdoba sobre una probable fusión de grados universitarios en Andalucía en el caso de ser impartidos en universidades próximas y a un número de alumnos reducido. Aún con estas premisas, esta medida es a todas luces un ataque a la universidad pública andaluza.

Ante los evidentes problemas de desplazamiento y financiación que supondría para el estudiantado, Velasco afirma sin más que ‘’se dispondrán de recursos para que puedan desplazarse de una ciudad a otra’’. Cuando hablamos de recursos, ¿estamos hablando de becas, las mismas que han disminuido su cuantía en unos 332 euros (13’2%) desde 2011, año en que el Partido Popular (mismo partido que nos gobierna en Andalucía junto a Ciudadanos) accedió al gobierno? ¿hablamos de las mismas becas que endurecieron sus condiciones con este mismo gobierno central y que han llevado a que el número de universitarios haya disminuido en 120.000 en los últimos cinco años a causa en su gran mayoría de la imposibilidad de costear sus estudios? Permítanos, señor consejero, dados los antecedentes, dudar si estas becas serán suficientes para el estudiantado y si serán suficientes los estudiantes que las reciban, o si por el contrario, serán cada vez menos los que opten por estudiar estas titulaciones debido a la inviabilidad económica.

Velasco continuó afirmando que una de las múltiples ventajas de esta medida sería ‘’la utilización con mayor intensidad’’ del profesorado. Dejando a un lado la idoneidad o no de referirse a los docentes universitarios como simples maquinas cuyo uso puede ser aprovechado aún más, queda preguntarse si esta mayor carga de trabajo para el profesorado (tome nota para una correcta expresión, señor consejero) vendrá acompañada de las retribuciones acordes y por tanto no supondrá un lastre más a su ya precaria situación.

Indudablemente, la fusión que propone Rogelio Velasco no supondrá nada más que la pérdida de alumnos en estos grados y su posterior desaparición, todo ello además afectando en mayor medida a las universidades pequeñas y en concreto, a los grados que resulten menos rentables y viables. En definitiva, un ataque en toda regla a la universidad pública andaluza y a todos los agentes que la componen que no busca una mejora, sino un ahorro de presupuesto y que no hacen más que confirmar los presagios existentes en cuanto a su política sobre la universidad expresada en su acuerdo de Gobierno.

Estamos de acuerdo con el señor Velasco en la irracionalidad de ciertos aspectos de la universidad pública andaluza y estatal, pero su solución no pasa por esta medida. Su solución pasa por la elaboración de una Ley Andaluza de Universidades en consenso con la comunidad educativa en su conjunto, pues solo esta, al vivir día a día sus deficiencias, sabrá poner sobre la mesa un cuerpo legal apropiado que asegure una universidad pública y de calidad. Solo así, la consejería de Economía, Conocimiento, Empresa y Universidad sabrá los auténticos problemas de la Universidad andaluza, y en lugar de pensar en ahorrar gastos mediante la fusión de grados, prestará atención a otros detalles, como por ejemplo, que el grado de Veterinaria sólo puede ser estudiado en una única facultad en toda Andalucía. Sólo así, la consejería pensará más en Universidad y Conocimiento y menos en Empresa y Economía.

 

                  Adrían García, responsable de universidad de la dirección andaluza

 

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