Sobre el nuevo gobierno

Comisión Ejecutiva General

Desde el Frente de Estudiantes hemos seguido atentamente la reciente actualidad política parlamentaria y en concreto en lo relativo a la formación de Gobierno. Sabemos y conocemos la esperanza que la conformación del Ejecutivo ha generado en una parte amplia del pueblo trabajador y el estudiantado; compartimos el sentimiento de rabia y frustración ante la desigualdad que es cotidiana en nuestras vidas y entendemos que la inmediata perspectiva de mejora junto con la sensación de haber frenado a la ultraderecha parlamentaria, provoque suspiros de alivio y confianza en el nuevo gobierno. Entendemos, sin embargo, que el papel fundamental en la conquista de derechos y la transformación de la realidad pertenece y es tarea del pueblo trabajador y nace del trabajo diario y cotidiano en los centros de estudio y trabajo. Por ello, toda esa ilusión no debe convertirse en el eje de la acción y posición política de las organizaciones del pueblo trabajador, entre las que se encuentra el Frente de Estudiantes. Por tanto, queremos expresar las siguientes ideas y reflexiones que sintetizan nuestro posicionamiento, que parten de la noción de que empieza un periodo complejo políticamente, que trasciende el carácter y configuración del propio gobierno:

Luchamos por una educación al servicio del pueblo trabajador

El Frente de Estudiantes, gobierne el partido -o partidos- que gobiernen, luchará siempre con el horizonte de una educación completamente pública, gratuita a todos sus niveles, de calidad y al servicio del pueblo trabajador. Con ese horizonte, estructuramos nuestra acción en clave de defensa de los derechos conquistados, de conquista de las reivindicaciones y nuevos derechos para el estudiantado y -sabiendo que sólo es posible a través de la organización del estudiantado y el pueblo trabajador- la transformación integral del modelo educativo.

Trabajamos día a día en los centros de estudio y damos voz a los problemas de una mayoría del estudiantado

En ese sentido, el Frente de Estudiantes se mostrará favorable al diálogo con el nuevo Gobierno en la medida en la que sus políticas supongan un avance en materia de derechos para el estudiantado y de igual forma, exigimos y esperamos que sean tenidas en cuenta las demandas, reivindicaciones y necesidades de la comunidad educativa. Todo ello, con la siempre presente noción de que la conquista de derechos vendrá siempre dada por la capacidad de articular una hoja de ruta unitaria de la mayoría social.

Los intereses y necesidades de los hijos e hijas del pueblo trabajador como único eje vertebrador de nuestra actividad: garantía de independencia política y programática

Hemos estudiado con atención el programa educativo del nuevo gobierno y hemos de exponer la siguiente valoración al respecto del mismo: se trata de la cristalización programática de un momento político; es fruto y, por tanto, se sitúa en esos márgenes, de los equilibrios internos y la inestabilidad parlamentaria, de los intereses privados y el proyecto educativo de la UE. En ese mismo sentido, la inclusión de elementos como la derogación de la LOMCE, las modificaciones en el sistema de becas, o la persecución del fraude en las prácticas no se explicarían sin la movilización y organización que durante años ha protagonizado la Comunidad Educativa; siendo ello la constatación de que la capacidad de conquistar derechos se gana a través de nuestras propias herramientas de organización y de lucha, entendidas éstas como única garantía para las victorias duraderas.

La inestabilidad del gobierno no es razón para que el movimiento estudiantil o las organizaciones de la comunidad educativa se conviertan en apoyo y soporte de las tímidas medidas que puedan aflorar del mismo; pues son nuestros intereses (los de la mayoría de nosotros, hijos e hijas del pueblo trabajador) los que deben regir nuestro posicionamiento. El proyecto educativo que emana del acuerdo no quiebra -no puede hacerlo- un modelo educativo al servicio de la patronal; sino que en última instancia afianza la concepción del estudiante como futuro trabajador formado en base a las necesidades del mercado. Preocupante ejemplo de ello (entre otros) son las propuestas para FP, que pasan por profundizar en la configuración de la FP Dual como formador de mano de obra barata. Será, en ese sentido, fundamental levantar la bandera de la independencia política y sindical, lo cual no implica rechazar el diálogo y la interlocución, sino reafirmarnos en tal objetivo desde la plena autonomía de nuestra acción política y sindical en cualquiera de sus planos.

Un contexto de futurible crisis y ascenso de la reacción

La inestabilidad económica presenta posibles escenarios que podrán truncar las tímidas gestas en materia de derechos sociales: de nuevo, las políticas a aplicar no dependerán del color del gobierno (ejemplos en la historia hay muchos) sino, de nuevo, de la correlación de fuerzas, en un momento en que la necesidad sistémica será la de garantizar el beneficio empresarial: bien a costa de la reducción de las condiciones de los trabajadores, bien a través de la búsqueda de nuevos campos de beneficio, siendo la educación -u otros servicios públicos- uno de ellos. La gestión de una crisis en abierto incumplimiento de las promesas de legislatura, a costa de las condiciones de vida y trabajo del pueblo y en un contexto de ascenso de la reacción, supone un peligroso escenario que exigirá de nosotros el mayor grado de organización para articular la lucha.

¡Depende de ti!

Todo lo anterior confluye en una misma idea: gobierne quién gobierne, es necesaria la organización independiente del estudiantado y del pueblo trabajador. Por ello, a lo largo de la legislatura, deberemos mantener y desarrollar la lucha y la movilización en cada centro de estudios, en aras de que tanto las medidas tímidamente esbozadas en el acuerdo de gobierno, como todas las reivindicaciones de la comunidad educativa que quedan fuera de él, no se conviertan en papel mojado o sean reinterpretadas en pos de la estabilidad presupuestaria, las exigencias de la patronal y las de la Unión Europea.

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