Educación Pública

Definimos educación pública como un sistema educativo de gestión estatal que asegure el derecho a formarse y a estudiar adecuadamente en base a las necesidades de la sociedad en su conjunto y nunca en base a intereses privados. Es por ello que, necesariamente, la gestión de la educación debe ser popular, basada en los intereses de la mayoría trabajadora y que garantice una igualdad real de todo el estudiantado, respetando la democracia interna en los centros y permitiendo la elección del idioma en el cual se imparta la enseñanza allí donde coexistan diferentes lenguas.

Educación Pública

La LOMCE y el 3+2 forman parte de un proceso general de mercantilización, privatización y elitización del sistema educativo impuesto desde la Unión Europea. La falta de apoyo político y la nueva configuración parlamentaria, fruto de las elecciones del 20 de diciembre de 2015, han abocado a las élites económicas, bajo directriz de la UE, a una reconfiguración del modelo educativo en España. Esto se materializa en la práctica en las actuales negociaciones del llamado Pacto Nacional por la Educación. Por tanto, cabe señalar que este pacto educativo no es fruto de las exigencias del conjunto de la comunidad educativa a través de la lucha, sino que se trata de una continuación del proceso privatizador. Los datos nos aportan una visión de cómo en los últimos años se ha fomentado la educación privada respecto a la pública: del total de universidades que hay en todo el estado, 50 son públicas y 32 privadas; los centros de titularidad pública suponen un 69,7 % del total frente al 30,3% que suponen los centros de titularidad privada (acercándose esta cifra al 50%, que ya es efectivo si hablamos de educación infantil). En cuanto a la educación secundaria, entre el curso 2005-2006 y el curso 2013-2014 se produjo un aumento en el número de centros privados concertados y en el de centros privados no concertados (del 2,0% y del 18,6%, respectivamente). Estas cifras suponen una reducción total de los centros públicos de 228 (-5,2%) con respecto al curso 2005-2006.

La educación pública, tal y como la hemos definido, es el único modelo educativo que puede garantizar un futuro para los y las hijas del pueblo trabajador, quienes el día de mañana serán trabajadores también. Esto se opone directamente al modelo privado, que mercantiliza la educación poniéndola al servicio empresarial bajo la lógica de la maximización de beneficio económico y la minimización de los costes. En el caso de la educación, esto supone un empeoramiento de la calidad de la enseñanza y de las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras del sector. Esta lógica incluye también el sistema de prácticas, actualmente ligado de manera directa a los intereses de empresas privadas, quienes se benefician de los y las estudiantes becarias como mano de obra gratuita.

Una educación pública es, además, necesariamente laica. Esto implica la ausencia en sus materias de información sesgada y teorías contrapuestas a la ciencia y la realidad. Ejemplo de ello es la asignatura de religión, impartida desde una visión y metodología basadas en el adoctrinamiento, opuestas al avance y progreso de la sociedad. La educación laica fomenta una comprensión del mundo que parte de teorías científicas y por lo tanto contrastables, demostrables y verificables con la realidad.