Educación Gratuita

Una educación gratuita es aquella en la que no existen trabas económicas de tipo alguno para acceder a cualquier nivel educativo. Esto incluye los materiales y servicios accesorios a la educación, tales como comedor, transporte, libros, residencia, etc. Esto quiere decir que una educación gratuita es aquella que rompe con la necesidad de una renta familiar elevada para el acceso a ciertos niveles de enseñanza.

Educación Gratuita

educación gratuita

La gratuidad de la educación requiere de la existencia de becas y ayudas para sufragar el resto de gastos relacionados con los estudios, así como la eliminación de cualquier tipo de tasa en las actividades formativas que realizan los centros.

Entendemos que ningún o ninguna estudiante puede ser expulsada del sistema educativo por motivos económicos. El acceso gratuito a todos los niveles debe ser real, dado que a día de hoy son los hijos e hijas de aquellas familias con una menor renta o capacidad adquisitiva los que se encuentran ante la imposibilidad de continuar su formación. Cabe hacer una reflexión al respecto, pues no solo se trata de un problema económico, sino que determinadas cuestiones de diversa índole (intrafamiliares, psicológicas, de salud, etc.) son más comunes o afectan de forma diferente a los estudiantes procedentes de familias con rentas inferiores. Una capacidad económica precaria supone una menor posibilidad de resolución de dichos problemas o de acceso a determinados recursos, lo que genera una desigualdad de facto respecto a otros estudiantes. Es por eso que la gratuidad de la educación –y, por ende, de los materiales, programas de apoyo, actividades extraescolares, etc.– es esencial para paliar las desigualdades existentes en el ámbito privado de cada estudiante.

Actualmente se abre una brecha entre las familias que pueden permitirse pagar la educación de sus hijos e hijas y aquellas que no. Los estudiantes que pertenecen al segundo tipo de familias se encuentran directamente impedidos al acceso a estudios superiores, y su única esperanza en un insuficiente e ineficaz sistema de becas. Así, entre los años 2012 y 2014 el número de estudiantes matriculados en la universidad descendió en un total de 45.000 personas, mientras que una matrícula universitaria es hoy, en ciudades como Madrid, un 50% más cara que en el año 2011, llegando a incrementarse hasta 220% en el caso de los másteres.

Estos impedimentos económicos tienen una finalidad: las empresas privadas se han justificado en la crisis económica para explotar a sus trabajadores con el objetivo de ganar más a costa de las condiciones laborales y salariales de estos. Una universidad abierta no se ajusta a esta necesidad, puesto que ello permitiría que cientos y cientos de trabajadores se formaran como mano de obra altamente cualificada, por lo que aspirarían a mejores puestos de empleo, salarios más elevados, etc. La necesidad actual de las empresas privadas es de una ingente mano de obra barata y poco cualificada, sobre la que puedan aplicar amplias tasas de explotación, precariedad, recortes en materia de derechos laborales, etc.

En el modelo educativo actual, las empresas tienen, además, la capacidad de interceder en la elaboración de los programas educativos con la finalidad de orientar al estudiantado hacia sectores concretos de la producción en base a las necesidades del mercado. He ahí la razón de fondo por la que se endurece el acceso a la universidad mediante una traba económica: limitar el acceso de las hijas e hijos del pueblo trabajador a una titulación superior para que, una vez rechazados, se incorporen como mano de obra barata al mercado laboral.