Algunos números sobre el abandono escolar en España

Juana Plata e Iván Rodríguez

El abandono escolar es uno de los problemas más conocidos de nuestro sistema educativo. A pesar de lo que pueda parecer a primera vista, no es una preocupación infundada, sino un problema de semejante magnitud ya que España es el segundo país de la UE con más abandono escolar (18,3%), tan sólo tres décimas por detrás de Malta según el Eurostat.


El Abandono Escolar Temprano (AET) se define como el porcentaje de población de 18 a 24 años que no ha completado la educación secundaria postobligatoria y no continúa sus estudios. Se tiende a confundir con el fracaso escolar, que, si bien es una de las causas del AET, se trata de el hecho de no alcanzar el título académico mínimo de un sistema educativo. Aunque existe un riesgo de abandono escolar en todas las etapas de la educación, centrándonos en las estadísticas, la etapa más crítica es durante la Educación Secundaria Obligatoria.

En los últimos 36 años ha habido una tendencia general a la baja, partiendo del 41% en 1992 de AET. Desciende hasta el año 2000 fruto de la ampliación de la escolarización obligatoria hasta los 16 años con la LOGSE, año en el que vuelve a aumentar este factor y que se mantendrá en torno al 30% hasta 2008. Existen posibles razones que expliquen esta meseta, entre ellas el agotamiento en los cambios de las políticas educativas y la burbuja inmobiliaria, que animó a buena parte del estudiantado a abandonar sus estudios para trabajar en el sector de la construcción. Desde ese entonces hasta la actualidad vuelve a haber un decrecimiento del porcentaje debido a los efectos de la LOE y a la precaria situación económica de la mayor parte del estudiantado que por falta de recursos y trabajo, se ha mantenido en las aulas. Sin embargo, en los últimos años, este descenso se está frenando y a pesar de lo que pudiera parecer a simple vista, el declive durante la crisis económica no ha sido igual en todas las capas sociales; según datos de Save the Children, el porcentaje de abandono escolar sin cursar educación postobligatoria es del 20% de la población con menores ingresos y ha aumentado del 28% en 2008 al 36% en 2015. Si ampliamos al 40% de la población con menor poder adquisitivo la cifra llega al 68%.

No ya sólo el descenso del abandono escolar es desigual según el poder adquisitivo de las familias, sino que también lo es entre comunidades autónomas. Todas tienden hacia el descenso, pero algunas por debajo de la media española (estando las más bajas en 2017 País Vasco con un 7% y Cantabria con un 8,9%) y otras por encima (las más altas Melilla 27,5% y Baleares un 26,5%). Algunas comunidades que partían de una mala situación como Aragón han ido convergiendo con la media desde 1992, mientras que otras se han acercado partiendo de una situación contraria. En general la tendencia se relaciona con el nivel socioeconómico del territorio, salvo en casos como Baleares, que ha llegado a separarse de la tendencia de la media aumentando su tasa de AET.

Por otro lado, y teniendo en cuenta las estadísticas, podemos ver que existen ciertas diferencias con respecto al género. Pese a que se ha visto una disminución en las medias generales de AEP, existen también diferencias significativas entre la media de AEP en hombres que en mujeres. Por ejemplo, la media general en España durante 2007 fue de un 30,8%, mientras que la media en hombres fue de un 5,8% más y un 6,1% menos en mujeres. Esta diferencia sigue siendo apreciable a día de hoy, ya que, en el año 2017, seguía habiendo una diferencia de 7,3% puntos entre la media de hombres y mujeres, siendo estas 21,8% y 14,5% respectivamente.

Estas diferencias también se pueden ver en la población inmigrante, ya que actualmente existe un riesgo importante de abandono escolar en las personas procedentes de fuera de la UE, en concreto, en la población de origen gambiano que según el Centre d’Estudis Demogràfic es de un 54%. En este mismo estudio, se ha visto que la población marroquí presenta porcentajes muy elevados (35%) donde se puede deducir el fracaso del sistema educativo y la inclusión de ciertas comunidades.

Juana P. e Iván R.

Miembros de la Dirección General del Frente de Estudiantes

Fuentes

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